El lobo piquetero

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A pesar de los esfuerzos del gendarme que en un principio intentó disuadirlo de su actitud, este simpático lobo marino, luego de gruñir un rato y resistirse a la autoridad insistió en recostarse a descansar sobre el asfalto.

No quedó otra que desviar el tránsito provocando un embotellamiento en el acceso a la escollera sur en el puerto de Mar del Plata, donde los vehículos tuvieron que pasar de a uno por vez. Claro, que en Argentina, acostumbrados a los piquetes, esto no resultó demasiado problema.

Afortunadamente, pasada una media hora de descanso, el mismo decidió que no era conveniente el lugar que había elegido y decidió hacerse a un lado.

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